Pepe tenía libre una semana en Navidad y le tocaba estar con su hija, Sara.
Estaba muy emocionado. Había ido a que le cortara el pelo su amigo Luismi de la peluquería Alcántara, un tipo majísimo de trato excelente que siempre le dejaba guapo.
Luego visitó Amore, una tienda de regalos y complementos regentada por María, una emprendedora creativa y trabajadora que siempre sabía lo que necesitaban sus clientes, a los que recibía con una cálida y sincera sonrisa.
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