Prohíben a un niño con autismo entrar a un centro comercial por ir con su perro de asistencia
La familia del menor lamenta que tanto la empresa como la propia policía local desconozca la legislación y discrimine el menor
Es un perro de asistencia y está entrenado para acompañar a Pablo, un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Le calma, le cuida, y entre otras muchas cosas, evita “sus fugas”. La legislación permite que el niño acceda con su perro de asistencia a cualquier lugar donde otro niño pudiera entrar. Ese es el objetivo que persigue la normativa. La ley es sencilla y regula los perros de asistencia como si se trataran de perros guía, un animal más conocido por el imaginario colectivo. Y es que la clave de la norma es evitar cualquier discriminación posible a una persona con discapacidad. Sin embargo, una cosa es la ley y otra

