No conocer la ley no nos exime de cumplirla, más cuando podemos ser sancionados por ello. Una práctica muy habitual entre los propietarios de una segunda vivienda, sobre todo ahora con la creciente preocupación por la okupación, es poner una pegatina falsa para aparentar que la casa tiene alarma cuando, en realidad, es tan solo un señuelo, una mentira que podría salirles muy cara.
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