Tal y como ya avanzó en su dĆaĀ MediterrĆ”neo, el condenadoĀ trabajaba como vigilante de seguridad en una azulejera y la vĆctima, como limpiadora. Comenzaron una relación que se prolongó durante unos cinco aƱos y se fueron a vivir juntos a una casa abandonada de la avenida del Mar.Ā
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