Que los yihadistas llamen “objetivos blandos” a los que son atentados con los que se pretenden grandes matanzas no deja de ser un sarcasmo. Es el sueño de cualquier terrorista dentro de la estrategia de aniquilamiento de los “infieles cruzados” (cristianos) a los que hay que convencer, en este caso por las malas, de que la única religión posible es el Islam, en su interpretación más rigorista, la sharia.
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