La formación del personal de seguridad privada suele estar bajo la lupa de la crĆtica. A lo largo de los aƱos, se ha pasado de carecer completamente de una formación especĆfica, a la actual formación donde priman las cuestiones publicistas, económicas, sindicales y polĆticas. Con la implantación de los Certificados de Profesionalidad en 2014, lejos de hallar la solución, el problema se estĆ” agravando.
Una formación adecuada y reconocida āoficialmenteā ha sido una de las reivindicaciones permanentes de los profesionales de la seguridad privada. Al menos, desde finales de los aƱos setenta del siglo XX, asĆ ha sucedido. La derogada ley 23/1992 de Seguridad Privada ya mencionaba Ā«la deficiente formación de los vigilantesĀ» en su exposición de motivos. Pero no entraba de lleno en el problema mĆ”s allĆ” de esa justificación de una formación coherente que favoreció la aparición de los primeros centros formativos y profesorado homologados por la Dirección General de la PolicĆa.
Mediante la Resolución de 12 de noviembre de 2012, de la SecretarĆa de Estado de Seguridad (BOE 296 de 10 de diciembre), al fin fueron determinados los programas de Formación del personal de Seguridad Privada. En la misma, se estableció una diferencia sustancial entre lo que significa la Formación Ā«BĆ”sicaĀ» y la Ā«Formación PermanenteĀ», supervisadas por la reciĆ©n creada Unidad Central de Seguridad Privada y sus delegaciones territoriales (UTSP).
Con la Ley 5/2014 de 4 de abril de Seguridad Privada, se da un importante salto hacia el reconocimiento profesional de una profesión cada vez mĆ”s exigente y tecnificada. En su artĆculo 29.1.a, esta ley determina que los vigilantes de seguridad, vigilantes de explosivos, escoltas privados, guardas rurales, guardas de caza y guardapescas marĆtimos, obtendrĆ”n la formación para la habilitación a travĆ©s de Ā«un centro de formación de personal de seguridad privada, [ā¦] el órgano autonómico competente, o los correspondientes certificados de profesionalidad de Vigilancia y Seguridad Privada y GuarderĆa Rural y MarĆtimaĀ».
El propio Servicio PĆŗblico de Empleo Estatal (SEPE), define que Ā«los certificados de profesionalidad son el instrumento de acreditación oficial de las cualificaciones profesionales del CatĆ”logo Nacional de CualificacionesĀ». AsĆ, con el Real Decreto 548/2014 de 27 de junio, se establecen las titulaciones de Ā«Vigilancia, Seguridad Privada y Protección de PersonasĀ» (SEAD0112), y de Ā«Vigilancia, Seguridad Privada y Protección de ExplosivosĀ» (SEAD0212), dependientes del SEPE u órganos de empleo autonómicos, y dentro de la Ā«Familia Profesional de Seguridad y Medio AmbienteĀ».
Si bien, en la teorĆa, esta diversidad y mejora formativa supone un avance en cuanto al reconocimiento oficial de la profesión, en la prĆ”ctica estĆ” resultando ser un problema similar, cuando no superior, al que representa la existencia de los denominados despectivamente por la sociedad como āSeguratasā. Pero mĆ”s importante es que, desde la puesta en marcha del mencionado RD 548/2014, la formación para la obtención de las habilitaciones del personal de seguridad privada, no estĆ” supervisada directamente por la UCSP.
Como consecuencia, en estos años transcurridos, se viene produciendo un aumento significativo de incidentes relacionados con los servicios y el comportamiento, poco profesional, del personal de seguridad privada, por diversas razones, de las que expondré sólo las mÔs importantes.
Se habla de un personal de nueva incorporación que, sin menospreciar a su persona, accede a mĆŗltiples habilitaciones de seguridad con mayor facilidad que por la conocida como āvĆa tradicionalā bajo el estricto control de la UCSP. Cada vez es mĆ”s frecuente que los V.S. en activo y habilitados antes de 2014, se quejen de la falta de profesionalidad de los alumnos de certificados en prĆ”cticas o ya habilitados por la vĆa autonómica o del certificado de profesionalidad. ProblemĆ”tica Ć©sta que se centra principalmente en la actitud, o en los conocimientos tĆ©cnicos y legislativos que la profesión requiere.
En cuanto a la preparación fĆsica, necesaria en mĆ”s de una ocasión para el desarrollo de la profesión, en estos alumnos sencillamente es inexistente. MĆ”s de un V.S. con aƱos de experiencia manifiesta, de modo presencial y en las redes sociales, que Ā«el nuevo que le ātocado en suerteā, es un paquete que no hubiera pasado jamĆ”s, ni las pruebas fĆsicas, de la UCSPĀ». En cuanto a sus conocimientos teóricos y prĆ”cticos, Ā«mejor no hablarĀ».
Se trata pues, de personal que accede a la profesión mĆ”s por necesidad laboral que por dedicación, vocación o interĆ©s personal. El aumento de alumnos que demuestran un manifiesto desinterĆ©s por ser un āprofesional de la seguridadā al uso, parece no importar a las autoridades, excepto a las FCSE.
Con demasiada frecuencia, los alumnos a los cursos de certificación profesional, de modo sutil pero insistente, Ā«son obligadosĀ», a participar en los cursos de certificación organizados desde los servicios autonómicos de empleo pĆŗblico, con el Ćŗnico objetivo de rebajar las abultadas listas de desempleo, sin meditar sobre las consecuencias futuras de una decisión polĆtica que puede conllevar una cierta actuación inadecuada en caso de emergencia o agresión por parte de los nuevos V.S.
Declaraciones del tipo, Ā«me obligan a estar aquĆ para seguir cobrando el subsidioĀ», son cada vez mĆ”s comunes. Con estas premisas, no es difĆcil encontrar en los servicios āSeguratasā que estĆ”n de paso por la profesión. Que no observan las mĆnimas medidas de seguridad, o que se extralimitan en sus funciones. Hechos que provocan un aumento del sentimiento de inseguridad en los servicios, en los compaƱeros, y en los clientes.
Pero, por encima de todo lo anterior, surge una duda y una certeza, al menos aparente para los profesionales de la seguridad privada. Si los certificados de profesionalidad en seguridad privada son la solución al problema del reconocimiento de este colectivo y la profesionalidad que demanda la sociedad y los órganos oficiales, ¿por qué no se ha convalidado dicha titulación a los Vigilantes habilitados antes de 2014 con experiencia suficiente? Esta homologación se lleva a cabo con todas las profesiones del CatÔlogo Nacional. ¿Por qué no en esta ocasión?
La certeza, pasarĆa por constatar que la principal consecuencia del enorme aumento de personal habilitado pero carente de motivación y formación adecuada, estĆ” provocando una disminución drĆ”stica del āValor-Precio Profesionalā de todo el colectivo. Y, sobre todo, dificulta la encomiable labor de quienes se sienten āProfesionales de la Seguridad Privadaā por vocación.
Saludos y Gracias por Estar AhĆ.
Rafa Montilla.

