Un vigilante de Zara sobre el intento de saqueo: “Encerramos a los clientes y siguieron comprando”
El centro de Barcelona intenta recuperar la normalidad, pero las cicatrices de los disturbios siguen a la vista. Escaparates hechos añicos, persianas abolladas, estanterías vacías y trabajadores que recogen los cristales del suelo dan cuenta de la magnitud de los destrozos que dejaron cientos de jóvenes al intentar replicar las violentas protestas estudiantiles de Francia y convertir la ciudad condal en un auténtico campo de batalla.


