Las urgencias de los hospitales catalanes viven una situación crítica, con pacientes que tienen que esperar muchas horas hasta recibir atención médica. Esta saturación afecta al personal sanitario y a los usuarios, que ven un impacto muy negativo en la calidad de la atención y, en consecuencia, pierden los nervios, como ha pasado este martes, 16 de septiembre, a primera hora en las urgencias del Hospital de Figueres, en Girona.
Ver noticia completa: elnacional.cat


