El hombre, de unos 50 años, comenzó a encontrarse mal en su propio barco, en Puerto Banús. Salió del interior pidiendo ayuda entre gritos antes de desplomarse y caer al agua. Varios vecinos de atraque intentaron sacarlo, pero, debido a su complexión, no les resultaba fácil. Cuando lograron rescatarlo, llevaba más de diez minutos en el agua, un tiempo crítico que hacía temer por su vida. “Vi que tenía la cara bastante oscura, pintaba mal”. Óscar Toledano, vigilante de seguridad y responsable de equipo de Prosegur, recuerda todavía con tensión los minutos en los que intervino para salvar la vida del individuo, que había sufrido una parada cardiorrespiratoria.
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