En noviembre de 2024, Rosario no solo protegió a funcionarios y ciudadanos dentro de una oficina de la Agencia Tributaria en Barcelona. También fue golpeada con una defensa extensible y agredida física y verbalmente por un usuario fuera de sí.
A día de hoy sigue lidiando con las secuelas de aquel día. Sin embargo, con las heridas aún en proceso de cicatrización, Rosario alza la voz por un colectivo que —como ella— trabaja en primera línea y pocas veces aparece en los titulares: el de la seguridad privada.
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