Desde su aprobación en 2019, el Real Decreto-ley 8/2019 obliga a todas las empresas a llevar registro de jornada. Pero la nueva normativa que se perfila para 2026 introduce un salto cualitativo: el control horario dejará de ser meramente documental para convertirse en un sistema digital, objetivo, accesible y auditable por la Inspección de Trabajo.
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