No puede ser que vayas a trabajar y te expongas a perder un ojo o que te rompan una costilla”
Golpes, insultos, faltas de respeto… No van incluidos en el sueldo, pero muchas personas los sufren durante su jornada laboral. Un vigilante de seguridad, de baja por un dedo roto, y un enfermero relatan las últimas agresiones que han vivido
Dice Enrique Reyero que si contara todos los insultos y amenazas que ha recibido en sus doce años como vigilante de seguridad en el metro, estaría hablando hasta el año que viene. Y el tiempo apremia. Así que se centra en las agresiones que dejan huella en las radiografías. En la que le mantiene de baja desde el pasado mes de septiembre por la rotura de un dedo. O en la que se registró en mayo en la estación de Abando, donde cinco trabajadores resultaron heridos, algunos “de consideración”. “Pegaron al supervisor, un vigilante de seguridad casi pierde un ojo, a otro le tienen que operar del codo… No puede ser que vayas a trabajar y te expongas a perder un ojo o que te rompan una costilla. Y, total, por hacer cumplir las normas, que son para todos.
En esa situación estamos”, denuncia. Y no son los únicos. Personal sanitario, docentes, administrativos… Son muchos los profesionales que soportan faltas de respeto, improperios o golpes no incluidos en el sueldo

