Cuando Prosegur echó a andar hace medio siglo, ver a una mujer como vigilante de seguridad era poco menos que excepcional. Hoy su presencia se ha abierto paso en estaciones de metro, conciertos o grandes empresas, aunque no sin obstáculos. Lydia García de Paz lleva 25 años en el sector y ha sido testigo directo de esa transformación.
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