La vigilancia, seguridad privada y protección de personas se ha convertido en un elemento clave en la gestión de espacios públicos y privados, especialmente en ciudades donde la actividad comercial, institucional y residencial conviven a diario. Más allá de la imagen tradicional del vigilante, hoy hablamos de un servicio profesionalizado, regulado y adaptado a nuevas necesidades sociales.
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