Devorado por empresas sin escrúpulos que verán en ese vigilante una carne fresca y apetitosa a la que deglutir entre sus fauces. Como si de carroña se tratara, se lanzarán en bandadas a un festín tierno y jugoso.
La ilusión volará por los aires y, una vez perdida, ésta escogerá el camino de desistir y dedicarse a otra cosa. También podría escoger pasar de todo y limitarse a ser un número más sin ninguna otra pretensión que la de que el tiempo vaya pasando.
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