La Feria de Sevilla termina tarde. Las casetas cierran de madrugada y las explanadas se vacían poco a poco, entre el bullicio de la gente y el olor a comida. En la edición de este año, Noelia Pérez estaba entre las vigilantes de seguridad de uno de los accesos. Era su primer servicio profesional tras obtener el Certificado de Profesionalidad de Vigilancia y Seguridad.
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