La primera fórmula legal es la instalación de cámaras en el centro de trabajo. Lorente recuerda que muchas se colocan por motivos de seguridad, pero eso no impide que también puedan servir para supervisar la actividad laboral. “Aunque se pongan por seguridad, también pueden vigilar lo que haces siempre que tú sepas que existen”, explica. Es decir, la empresa puede usar cámaras, pero el trabajador debe estar informado de su presencia.
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