La Comunidad Valenciana registró el año pasado una tasa de 4,82 delitos, infracciones e incidentes odio por cada 100.000 habitantes, ligeramente por encima de la media estatal, de 4,72. Son cifras del Gobierno que muestran una realidad que discurre en paralelo al auge de los discursos de odio que determinadas voces se empeñan en validar en el espacio público y que en determinados ámbitos trabajan por combatir.
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