El peligroso trabajo de los vigilantes de seguridad del centro de menores de Sograndio en Oviedo: “Un día nos van a matar”
Clavos limados, cristales ocultos en las camas, puertas reventadas y peleas con tacos de billar retratan “la rutina” que se vive en los módulos: “No hay día que no haya que engrilletar a dos o tres internos” Sergio no se llama Sergio. Lleva más de veinte años trabajando como vigilante de seguridad en el Centro de Responsabilidad Penal de Menores de Sograndio y acepta hablar con este diario bajo la condición del anonimato. No quiere fotos. No quiere que aparezca ningún dato que pueda identificarle. No es que tenga miedo, es un veterano y tiene la piel curtida, pero por si las moscas. “Entramos a trabajar con un nivel de estrés enorme. No sabes por dónde te van a salir. Para los internos somos enemigos”, explica. “Cada vez que entras sabes que va a haber lío. Si esto sigue así cualquier día nos van a matar“,


