La influencia de éxitos surcoreanos como Memories of Murder, que redefinieron el género policial en la pantalla global, resuena en 1992. No obstante, Álex de la Iglesia imprime su sello característico, con personajes insólitos que bordean el exceso. Richi, un expolicía ahora vigilante de seguridad en un centro comercial, se une a Amparo, quien busca respuestas tras la muerte de su esposo.
Ver artículo completa en: pagina12.com.ar


