Tanto en el ámbito personal como en el ámbito empresarial, la formación continua o permanente es imprescindible para mejorar el rendimiento y productividad de los profesionales, ampliar conocimientos y perfeccionar sus habilidades y capacidades. En la actualidad, sigue creciendo y se están incorporando novedades como el uso de nuevas tecnologías o el teletrabajo.
La formación empresarial integrada en la formación permanente no es un objetivo en sí misma sino un medio para lograr los objetivos por la empresa de seguridad, un recurso para mejorar el rendimiento, potenciando tres facetas: conocimiento, gestión y actitud.
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