Tu WhatsApp no es tu puesto de trabajo
Hay una escena que se ha vuelto demasiado habitual en muchos centros de trabajo: un teléfono móvil personal que, fuera de la jornada o durante ella, se llena de mensajes del encargado, cambios de turno, instrucciones, avisos de última hora, preguntas sobre una incidencia o reclamaciones sobre una tarea que no se ha hecho como esperaba la empresa. A veces basta con un «¿puedes venir mañana antes?»; otras, con un «necesito que te quedes un rato más». El WhatsApp ha entrado en el trabajo por la puerta grande, pero lo ha hecho sin que en demasiadas ocasiones nadie haya discutido sus condiciones de uso.


