Los centros de datos ya no son lo que eran. Durante años, estas instalaciones se limitaban a almacenar información, a prestar servicios web o a facilitar el llamado cloud computing (computación en la nube). Hoy, sin embargo, se han convertido en el corazón de la inteligencia artificial (IA): son espacios donde se entrenan modelos, se procesan cantidades masivas de datos y tienen una actividad digital que no descansa nunca.
Ver noticia completa en: noticiasdegipuzkoa.eus


