Se trata de un habitual para la Policía Nacional que no deja de cometer pequeños hurtos que suman ya cantidades cuantiosas. F.A.A., nacido en Rumanía y de 38 años de edad, se sentaba esta semana en el banquillo de los acusados, defendido por los letrados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, enfrentándose a dos años de prisión por uno de sus últimos ‘trabajos’.
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