El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas amanece de nuevo con largas colas en los controles de seguridad. En el tercer día de huelga indefinida convocada por un grupo de vigilantes de Trablisa, los tiempos de espera se sitúan, como mínimo, en una hora desde primera hora de la mañana y vuelven las escenas de pasajeros corriendo hacia la puerta de embarque o reubicando vuelos a contrarreloj.
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