CoEES Y Aproser insisten en su discurso: de integrar plenamente a la seguridad privada en la estrategia de la Unión Europea. Hablan de profesionalización, de colaboración con las policías, de infraestructuras críticas. Pero detrás de sus comunicados brillantes hay una realidad incomodan que estas organizaciones jamás mencionan: los vigilantes de seguridad, los mismos que sostienen este sector, siguen siendo carne de cañón, mal pagados mal tratados laboralmente y abandonados jurídicamente.
Ver noticia completa en: laverdaddeceuta.com


