Embarcando junto a su mujer fallecida, a la que transportaba en una silla de ruedas. Así intentó acceder recientemente a su vuelo, programado en el aeropuerto Tenerife Sur, un hombre octogenario, como si se tratara de una pasajera más. El incidente se produjo en el acceso al arco detector de metales. Nadie sospechó nada hasta que, al traspasar el control pertinente y rutinario, una vigilante de seguridad detectó que la mujer no reaccionaba, lo que obligó a activar de inmediato los protocolos de emergencia.
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